MAR DEL PLATA.- El muy reconocido juez penal de Necochea Mario Juliano falleció mientras participaba de una iniciativa personal y solidaria que compartía con otros colaboradores: correr 280 kilómetros por ese distrito municipal en procura de donaciones para dar solución de vivienda a una familia compuesta por diez personas que vivía en condiciones de hacinamiento.

El magistrado tenía 64 años, estaba al frente del Juzgado en lo Criminal N°1 de Necochea y encabezaba la Asociación Pensamiento Penal Solidaria, con un trabajo personal de fuerte involucramiento en la defensa de los derechos humanos. En particular, con la situación de los detenidos en cárceles y un esmero permanente por hallar caminos para la rehabilitación y reinserción social de quienes cumplían condenas por delitos cometidos.

Deporte y solidaridad era una combinación a la que apelaba para asistir a quienes tenían alguna urgencia, perfil que lo distinguía a la par de su larga trayectoria en el Poder Judicial. Ya lo había hecho el año anterior, en aquella oportunidad con el formato “Pedaleando por un techo”, cuando cubrió en bicicleta un trayecto de 1500 kilómetros para resolver necesidades habitacionales de un atleta no vidente y de bajos recursos económicos.

Esta vez se había propuesto la consigna “280 Km por un techo digno”, cruzada que programó con tramos de 25 kilómetros por día para unir distintas localidades de la jurisdicción, recorrido en el que lo acompañó el triatleta Leonardo Conti.

“La vida nos sigue sonriendo: se dio vuelta el viento y parecería ser que hoy lo volveremos a tener de cola para regresar hasta el cruce de Fernández (27 km)”, había publicado en su cuenta de Twitter, en plena maratón, cuando enfrentaban el tramo final.

Desde el Colegio de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires expresaron su profundo pesar apenas conocida la lamentable noticia. “Mario fue un jurista reconocido, un ejemplo de solidaridad y compromiso y, sobre todo, un amigo muy querido por personas de todo el país”, resaltaron mediante un comunicado.

De enorme espíritu solidario, Juliano se propuso esta vez un desafío en busca de resolver el problema habitacional mujer con ocho hijos y un nieto de apenas meses de edad, hasta el momento casi hacinados en una precaria vivienda de ocho metros cuadrados.

La campaña que inició junto al colectivo “Efecto Mariposa” implicaba donaciones mediante la “compra” -a razón de aportes de 1000 pesos por unidad- de los kilómetros que recorría en esta travesía por tierras necochenses, con el objetivo de recaudar los 280.000 pesos que tenía como presupuesto la casa que se construiría para esta familia.

Juliano tuvo momentos de fuerte trascendencia pública de alcance nacional. Por ejemplo, cuando hace años defendió el cultivo de marihuana e incluso relacionó con la actividad a su grupo familiar. “Una de mis hijas mayor de edad (tengo seis hijos que van desde los 31 a los 4 años), es cultivadora y consumidora de cannabis”, contó en una carta y acotó: “estoy orgulloso de mi hija y de su opción de vida, y tengo la certeza que difícilmente se verá involucrada en situaciones riesgosas relacionadas con las drogas”.

Este año, en inicios de la pandemia, fue el primer juez que hizo lugar a un recurso de hábeas corpus y autorizó la tenencia y uso de teléfonos celulares a reclusos alojados en las unidades penitenciarias de Batán y Barker.

Fue siempre muy crítico del sistema carcelario que existe en el país y en particular en la provincia de Buenos Aires. Lo mismo con el régimen penal, al que llegó a calificar como “muy duro” porque, a pesar del incremento de penas para determinados delitos, no derivó en mejoras en términos de seguridad para la comunidad.